Me evité la cita para lavado de oídos. Pedir turno era un viaje de media mañana. Con agua tibia y el instructivo de la caja lo hice en el baño en cinco minutos. Quedé oyendo parejo otra vez.
Uno controla la fuerza del chorro. Eso es lo que me gustó frente a los eléctricos. Aprieto suave y sale suave; si me incomoda, suelto y para. Da confianza para usarlo uno mismo.
El vasito es el detalle que salva todo. Tiene una curva que se acomoda debajo de la oreja y recoge el agua. Ni el piso ni la camisa se mojaron. Sin eso, esto sería un reguero.
Vienen diez puntas y cada quien usa la suya. Somos cuatro en la casa y me parecía incómodo compartir. Con las diez puntas cada uno tiene la propia y se cambian. Todo cabe otra vez en la cajita.
Sirve, pero hay que hacerlo con calma. La primera vez fui de afán, puse el agua muy fría y me mareé un rato. Leyendo bien el instructivo y con agua tibia quedó perfecto. No es de meterle presión a lo loco.
Es un kit de irrigación manual: la botella se llena con agua tibia, la manguera lleva el agua hasta la punta y un chorro suave arrastra hacia afuera la cera que se acumuló. El agua y la cera caen en el vaso que viene con el kit.
No es un aparato eléctrico: aprietas el gatillo de la botella y sale el chorro. Si aprietas suave, sale suave; si sueltas, se detiene. Nada de un motor decidiendo con cuánta fuerza entra el agua.
El recipiente tiene una curva que se acomoda debajo de la oreja y contra el cuello. Sostienes el vaso con una mano y la botella con la otra: ni el piso ni la camisa se mojan.
Meter un copito mueve un poco de cera hacia afuera y compacta el resto más adentro. El chorro de agua trabaja al revés: entra bordeando la pared del canal y sale arrastrando lo que se había quedado.
Botella ergonómica con botón de salida, manguera transparente, boquilla de 5 orificios y 10 puntas desechables para cambiar entre usos o entre personas. Más el recipiente para recoger el agua.
Es un artículo de cuidado personal para la casa, no un aparato médico ni un tratamiento. Si tienes dolor de oído, supuración, el tímpano perforado, tubos de ventilación o una cirugía reciente, no lo uses y consulta con tu médico.
Se usa con agua tibia —ni caliente ni fría— siguiendo el instructivo que viene en la caja. El agua muy fría o muy caliente puede marear.
La botella y el recipiente son de plástico y la punta es la que entra en contacto con la oreja: por eso vienen 10 y se cambian. El líquido no viene incluido.
Una cita para lavado de oídos cuesta tiempo, transporte y turno. Este kit se queda en el cajón del baño y lo tiene toda la casa: cada quien con su punta, cuando lo necesite.
Lo que más valoramos es la satisfacción de nuestros clientes ofreciendo un servicio de garantía y confianza.
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