La despensa dejó de ser un montón de bolsas. Tenía el arroz, el fríjol y la lenteja en bolsas abiertas con ligas. Ahora cada uno en su compartimiento y todo cerrado.
Gira y sirve la medida. Un clic y sale la cantidad para la comida. No toca sacar la bolsa ni medir con pocillo.
Se ve lo que hay adentro. Como es transparente uno sabe cuándo se está acabando el arroz.
No se metieron más gorgojos. Ese era mi problema de siempre con el arroz en bolsa. Cerrado hermético llevo dos meses sin un solo bicho.
Gira y sirvo la medida justa. Con un clic sale la cantidad para la comida, sin sacar la bolsa ni usar pocillo. Los niños ya se sirven el cereal solos.
Se ve la cantidad que queda sin abrir nada. Como es transparente uno ve de una si hay que comprar arroz. Antes me daba cuenta cuando ya no había.
Ocupa menos que seis tarros. Un solo recipiente en el mesón en vez de la fila de frascos.
Se lava por partes. Los compartimientos salen y se enjuagan aparte.
Lo uso para el cereal de los niños. Ellos mismos se sirven en la mañana y no riegan.
El grano no se humedece. Acá el clima es húmedo y el arroz se apelmazaba. Cerrado no.
Se ve ordenado en el mesón. Es un mueblecito bonito, no parece cosa de bodega.
Sirve para café y azúcar. No solo granos, también le eché azúcar y café molido.
El giro es suave. No toca forzarlo, da la vuelta con un dedo.
Dejé de botar comida. Antes se me dañaba lo que quedaba en la bolsa abierta.
Llegó en dos días y pagué al recibirlo. Venía armado en su caja. Pagué en efectivo al domiciliario.
Muy práctico, aunque el grano muy grande se atasca. Con arroz, lenteja y cereal funciona perfecto y sirve parejo. Con el fríjol grande sí se me traba a veces y toca moverlo.
Llenarlo la primera vez es un poco engorroso. Hay que ir compartimiento por compartimiento. Después ya solo se rellena.
La capacidad no es de bulto. Cada compartimiento aguanta lo de una o dos semanas, no el mercado del mes.
Toca secarlo bien al lavarlo. Si queda humedad adentro el grano se pega. Secándolo bien no pasa.
Organiza bien, pero midan cuánto consumen. Que cierre hermético y se acaben los gorgojos es cierto y por eso vale la pena. Ahora, siendo realista con el tamaño: en una casa de cinco personas que consume arroz a diario, este dispensador toca rellenarlo cada nada. Si en su casa cocinan mucho, esto ordena pero no reemplaza tener también el bulto guardado. Para casa de dos o tres, perfecto.
Arroz, lentejas, fríjol, garbanzo y cereal, cada uno en su compartimiento. Giras el dispensador, abres el que necesitas y sirves. Un solo recipiente en vez de seis tarros regados.
Como es transparente, ves de una qué hay en cada división y cuánto queda. Sabes cuándo se está acabando algo sin tener que abrir nada ni sacar todo del gabinete.
Al ser una sola pieza redonda aprovecha el alto en vez del ancho: guarda la misma cantidad que varios recipientes sueltos, pero ocupa el rincón de uno solo.
El cierre hermético mantiene el grano seco y aparta a los bichos que se meten en la bolsa abierta. Así el arroz no se apelmaza y no toca botar media libra de lentejas.
El grano guardado en la bolsa abierta con un caucho es el que se humedece, se llena de gorgojo y termina en la basura. Aquí queda tapado, visible y a la mano, y de paso la cocina se ve ordenada.
1 Dispensador organizador giratorio de granos y arroz con sus divisiones internas.
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