No vuelvo a exprimir naranjas a mano. Todos los días le hago jugo a mis hijos antes del colegio y antes se me cansaba la muñeca exprimiendo naranja por naranja. Con la palanca es otra cosa.
Rindió la inversión desde la primera semana. Tengo un puesto de jugos naturales en la esquina de la casa y este exprimidor me ha ahorrado tiempo real en las horas pico.
Ideal para la señora que ya no tiene fuerza en las manos. Le compré esto a mi mamá que tiene artritis en las manos y ya no podía exprimir naranjas. Con la palanca lo hace sin dolor.
El jugo queda como de restaurante. Uno piensa que estos aparatos son de mentiras pero este sí exprime de verdad, hasta la naranja más dura suelta todo.
La naranja queda seca de verdad. Antes botaba media naranja todavía con jugo. Con la prensa sale hasta la última gota y me rinde el mercado.
No caen pepas al vaso. El colador retiene las semillas y el bagazo, el jugo cae limpio y no toca colarlo aparte.
No hay que enchufarlo. Es de palanca, no gasta luz ni hace ruido. A las cinco de la mañana no despierta a nadie.
Sirve para limón y mandarina. Yo lo uso más para el limón de la comida. Con la mandarina también funciona.
Se lava en un momento. Se sale la copa y el colador, se enjuagan y listo. No tiene motor ni cosas que no se puedan mojar.
Los niños se hacen su jugo. Bajan la palanca ellos mismos y se sirven. No hay cuchillas ni riesgo.
Es de metal, no de plástico barato. Pesa y se siente firme. Pensé que iba a ser un juguete y no.
Cabe el vaso debajo. El jugo cae directo al vaso, no toca trasvasar de una copa a otra.
Se ve bien en el mesón. No es un aparato feo de esconder, queda bien a la vista en la cocina.
Lo uso para la limonada del almuerzo. Cinco limones en un minuto y ya está la jarra.
Llegó en dos días y pagué al recibirlo. Venía armado y sin golpes. Pagué en efectivo al domiciliario.
Funciona bien pero hay que sostenerlo firme. Me gustó porque saca bastante jugo de la naranja y la mandarina, pero al principio se resbalaba un poco en el mesón hasta que le puse una base antideslizante.
La fruta grande no cabe. La naranja muy grande toca partirla en cuatro. Con la de tamaño normal va perfecto.
Salpica si uno baja rápido. Bajando la palanca despacio no pasa nada. Si uno la suelta de golpe salpica el mesón.
Toca partir la fruta antes. No es automático: uno parte la mitad, la pone y baja. Igual es mucho más rápido que a mano.
Exprime muy bien, pero es de palanca, no eléctrico. Le saca todo el jugo a la naranja y eso lo cumple sin discusión. Lo que hay que tener claro es que uno hace la fuerza con el brazo: para el desayuno de la casa es un gusto, pero yo lo compré pensando en el negocio y estar toda la mañana bajando la palanca cansa. Para volumen alto uno necesita uno eléctrico. Para la casa, perfecto.
Pones media fruta, bajas la palanca y el jugo sale de una. Sin apretar con la mano, sin quedarte con media naranja llena de jugo y sin enchufar nada.
El colador de la copa retiene las semillas y el bagazo, así que el jugo cae limpio. No toca colarlo aparte ni sacar las pepas con la cuchara.
Se desarma, le pasas agua y queda listo. El acabado anticorrosivo aguanta el ácido del limón todos los días sin mancharse ni picarse, que es donde se dañan los exprimidores baratos.
La palanca larga hace la fuerza por ti, así que exprimir una jarra entera no cansa la mano. Por eso sirve igual en la cocina de la casa que en un restaurante, un bar o un puesto de jugos.
El jugo de naranja de la mañana, el limón para el aderezo o el ceviche, y el zumo fresco para la limonada o el cóctel del fin de semana. Todo sale de la misma pieza.
Un exprimidor eléctrico suena, se daña y hay que guardarlo. Este no tiene motor que se queme: es una palanca y una copa. Por eso dura años y por eso lo usan en los negocios donde exprimen todo el día.
1 Exprimidor de frutas manual de palanca con su copa y colador.
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